Recalculando

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Recalculando
La pandemia debe ser un poderoso llamado de atención en favor del Humanismo y de ver esto reflejado en la acelerada transformación de nuestras ciudades y comunidades.

Cumplimos un año en este arraigo domiciliario provocado por una pandemia que se ha llevado vidas y formas de vida.

Una pandemia que ha sido en todas las formas terrible, pero que al mismo tiempo ha sido un factor de disrupción que inevitablemente provocará profundas reflexiones y acelerará procesos encaminados a llevarnos a mejores escenarios de futuro.

Porque el hecho es que hablar de recuperación está lejos de representar que quisiéramos volver a lo que teníamos antes de empezar esta tragedia.

No. Hay que reconocer que esa vieja normalidad fue parte del problema y que hoy, al plantear caminos de recuperación, hay que empezar por definir con total claridad el Futuro al que aspiramos y permitir que nuestro Waze de Humanidad (qué bueno fuera que existiera) recalcule la ruta, pronosticando la duración del recorrido y considerando obstáculos y posibles atajos.

Lo más seguro es que la ruta sugerida considerará acelerar una indispensable Reforma Urbana que fuera causa de ciudades más justas, competitivas, sustentables y resilientes.

Ciudades pensadas para la gente y que como parte de ello tuvieran poderosas políticas de vivienda entre sus prioridades.

Esta etapa de recalcular la ruta debe ser la oportunidad de atender rezagos históricos que afectan calidades de vida presentes y futuras.

Debe ser la oportunidad de repensar las ciudades con base en objetivos de inobjetable alcance social, puestos en total sintonía con planteamientos integrales que incidan también en el desarrollo económico.

Es tiempo de fortalecer toda instancia relacionada con el ordenamiento territorial y el mejor uso del territorio, así como de crear las sinergias necesarias para que la transformación urbana sea planeada teniendo como prioridad la calidad de vida de la gente.

Es momento de planear teniendo como premisa acelerar el cambio.

Es la oportunidad de que sociedad, gobiernos e iniciativa privada unifiquen visión y objetivos y a partir de ahí sumen voluntades y esfuerzos para alcanzarlos.

La Recuperación no debe ser una nueva utopía formada por objetivos dispersos.

Debe, por el contrario, dar paso a un poderoso sistema coordinado de causa-efecto, en que cada objetivo sea respaldado por políticas públicas, regulación, inversiones y alianzas con sociedad civil y sector privado.

Estamos a tiempo de recalcular modelos en busca de que el Futuro sea el feliz resultado de un proceso planeado y no la mala consecuencia de la casualidad.

La pandemia debe ser un poderoso llamado de atención en favor del Humanismo y de ver esto reflejado en la acelerada transformación de nuestras ciudades y comunidades.

Y esto tendría que ser la esencia de los ajustes que hagan posible una política de vivienda que en verdad tenga capacidad de alcanzar a todos los segmentos de población, lo que implica urgentes transformaciones en los planes de desarrollo urbano, en las inversiones en infraestructuras y en la arquitectura de modelos de crédito y subsidio a la vivienda capaces de atender las necesidades de todos los segmentos de población.

Algo bueno tenemos que sacar del horror de la pandemia…Tomemos la oportunidad de convertirla en punto de partida de la transformación.