Sebastián Mattos y su obsesión de multiplicar el modelo de Bici-Escuelas en toda América Latina

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LA Network
25 febrero, 2018 - Movilidad

Este colombiano, fundador del colectivo Bellocicleta en Colombia, se ha especializado en educación para la primera infancia en las Bici-Escuelas, convencido que solo podrá haber un cambio de cultura en la movilidad de nuestras ciudades si se profundiza en este trabajo con la niñez.

Sebastián Mattos

Es activo, dinámico, pero sobre todo tiene mucha empatía con los niños. Su vocación ha sido la educación física y el deporte. Por lo que no era nada difícil que terminara en la ruta del ciclismo urbano. Fundó el colectivo Bellocicleta en el municipio de Bello, el segundo municipio más poblado del área metropolitana de Medellín y desde allí ha venido evolucionando en su trabajo por la movilidad sostenible.

Su inclinación también por la primera infancia lo ha llevado a desarrollar un modelo propio para América Latina de Bici-Escuela, un ejercicio metodológico para enseñar a los niños no solo a conducir en bicicleta sino a adquirir una cultura de respeto por el otro, el medio ambiente y la práctica de esa movilidad respetuosa con el entorno.

LA Network conversó con Mattos para conocer mejor este modelo y el impacto que podría generar su masificación en las ciudades latinoamericanas.

¿Háblenos un poco de su formación profesional y cómo ella se ha conectado con su labor de promoción de la bicicleta?

Soy docente en formación de educación física y deportes y desde las bases académicas he encontrado en la bicicleta la posibilidad de llevarla a la escuela, de convertir la bicicleta en un elemento esencial para una asignatura que parece fácil de trabajar, pero que a veces se complica porque se queda en lo básico. Entonces la promoción del uso de la bici en la primera infancia y en la población escolar nos ha permitido hacer una construcción no solamente en Colombia sino en Latinoamérica a través de diferentes procesos afines. Por eso he entendido que en la primera infancia está el cambio esquemático que tanto estamos queriendo promover en las ciudades y veo cómo en América Latina, sin excepción, los niños se siente identificados con el cambio de imaginario de nuestras ciudades hacia lugares más sostenibles. Eso pretendemos hacer con las Bici-Escuelas y en los colegios con los niños, maestros y padres de familia.

Usted tuvo la oportunidad de trabajar con Lotte Bech, de la Embajada del Ciclismo de Dinamarca y con ella adaptar las metodologías de Bici-Escuela a un contexto latinoamericano. ¿Cómo fue ese proceso?

Fue una experiencia muy significativa para mí, porque yo por muchos años tenía a Lotte como un referente académico en los procesos que realizaba, no solamente en las investigaciones en la universidad, sino también en los trabajos que desarrollábamos con Bellocicleta. Luego de tener más de 5 encuentros con ella y poder refutarle metodologías y actividades que realizaban en el modelo europeo de Bici-Escuela y adoptar metodologías propias y las que hemos podido aprender de otras bici-escuelas, es muy gratificante poder compartirlas hoy incluso con ella, quien sigue enriqueciendo mucho nuestro trabajo. Un buen ejemplo de ello es el “chao rueditas” (quitar a las bicis para niños las rueditas traseras), que es una metodología que se fundamenta cada vez más porque está plenamente comprobado que las dos rueditas no hacen parte de la bicicleta y les quita seguridad y motricidad a los niños. Por eso insistimos a los padres de familia que no regalen bicicletas con rueditas porque vuelven perezosos a los niños en el aprendizaje de la bicicleta.

La Biciescuela presente en el Foro Mundial de la Bicicleta en Lima

Al “tropicalizar” estas metodologías de la Bici-Escuela europea usted también ha podido masificar un modelo latinoamericano en los Foros Mundiales y en otros escenarios. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Ha sido muy enriquecedor porque la participación constante de cuatro foros atrás usando esta metodología ha sido un imán para que lleguen otras organizaciones de México, Chile, Brasil, Argentina y otros países, que realizan también procesos de enseñanza y nos encontremos en un espacio, que antes no existía, para compartir nuestras experiencias. Ahora el reto es integrar la Bici-Escuela a las actividades centrales del Foro, ya que se ha hecho históricamente en zonas distintas del evento principal. Integrándola lograríamos que todos los asistentes vean lo que hacen los distintos colectivos especializados en este tema y así lo lleven a sus países y podamos multiplicar este modelo rápidamente.

¿Aunque usted ha dado ya puntadas, quisiera que enfatizara en explicar por qué este modelo de las Bici-Escuelas es importante para el futuro del ciclismo urbano y de la movilidad sostenible?

Es necesario que el cambio social opere desde ya, incluso cuando la calidad del aire de nuestras ciudades es un asunto inquietante y mata ya muchas personas.  Por eso tenemos que tener muy claro que son los niños y las poblaciones escolares las llamadas a una nueva cultura y a proponer una nueva reflexión sobre la ciudad que debemos construir. Además la bicicleta es un medio que permite el dialogo con niños, con adultos mayores, con adolescentes, sin importar ideologías políticas ni religiosas, pero repito, son los niños de hoy los que nos ayudarán a cambiar la cultura de movilidad sin necesidad de satanizar ningún otro medio de transporte.

¿Y en una mirada de ciudad, es urgente que los alcaldes y tomadores de decisiones locales incorporen este modelo de Bici-Escuela en el sistema educativo local, no es así?

Totalmente. Por eso nosotros estamos trabajando en promover el uso de la bicicleta en el currículo académico de las instituciones educativas y que desde la licenciatura de educación física se fundamente esa enseñanza. Mostrar la anatomía de la bicicleta, que un niño salga de quinto de primaria y sepa montar en bicicleta, despincharla, conozca las normas viales y así repliquemos estas prácticas.