La cosificación del cuerpo femenino, un asunto por resolver para que más mujeres disfruten de la bici

La cosificación del cuerpo femenino, un asunto por resolver para que más mujeres disfruten de la bici

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LA Network
27 abril, 2019 - Inclusión

LA Network conversó con la activista y feminista argentina Lala Pasquinelli sobre cómo se representa a las mujeres en los medios de comunicación y el efecto que tiene en la actividad ciclista femenina.

La cosificación del cuerpo femenino, un asunto por resolver para que más mujeres disfruten de la bici

No se trata solo de que la mujer se suba a la bicicleta y ya. En muchos casos el miedo la inmoviliza. Y con razón. La cosificación del cuerpo femenino ha hecho más difícil que ellas puedan disfrutar con libertad, con tranquilidad de la experiencia de conducir en bicicleta. Son múltiples y comunes los acosos, los tocamientos, las palabras obscenas, el irrespeto en la vía, solo por el hecho de ser mujer.

Pero para superar este miedo a gozar plenamente del espacio público, se necesita no solo de la bici sino de otras herramientas más profundas. De elementos que permitan comprender, tanto a mujeres como a hombres, cuál es el discurso imperante, construido y normalizado permanentemente por los medios de comunicación y los intereses comerciales. Solo así podrá haber una transformación de la cultura.

Ello le da mayor sentido al trabajo y al discurso de la argentina Lala Pasquinelli, que fue recibido en el Foro Mundial de la Bici en Quito como una reflexión potente para desatar también los temores de las mujeres que quieren disfrutar de la bicicleta.

Pasquinelli es artista visual e inició un viaje personal que le sirvió para entender mejor la sociedad. Mientras más caminaba, a su paso se le fueron acercando mujeres con las mismas inquietudes y sentimientos. Justamente cuando comenzó a compartir sus pensamientos y preocupaciones en las redes sociales, todas esas personas que coincidían con ella se fueron sumando para convertirse en el colectivo Mujeres que no fueron tapa, un proyecto que no solo se expresa a través de las redes sociales, sino que ha hecho presencia en escuelas, empresas y escenarios públicos de Argentina, para posibilitar esta conversación y comprensión colectiva.

LA Network dialogó con ella y nos compartió varias reflexiones en torno al discurso patriarcal, sus consecuencias (en especial para las mujeres) y cómo ‘hackearlo’ también, labor que viene haciendo los últimos años.

La cosificación del cuerpo femenino, un asunto por resolver para que más mujeres disfruten de la bici
Trabajo del Colectivo Mujeres que no Fueron Tapa.

Quisiéramos comenzar este diálogo por el final de su conferencia. Usted relató una historia sucedida con una joven de talla grande que tenía miedo de salir a montar bicicleta en la calle. ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, esa fue una historia que nos llegó. Nosotros hacemos una acción que se llama “La rebelión de las FEAS” y lo que tratamos de hacer es invitar a las personas (mujeres especialmente) y les hacemos unas preguntas para que compartan sus testimonios. Habíamos hecho una historia que tenía que ver con la vergüenza, si alguna vez sentiste vergüenza por no encajar en el estándar de belleza, en este estereotipo de mujer que se nos vende, y una de las historias que nos llega es la de esta chica contando que le encantaba andar en bicicleta y que hacía tres años que no se subía a la bici por gorda, porque le decían cosas en la calle. Pero tenía muchas ganas de correr en bici, quería hacerlo; entonces, nos manda ese mensaje y nos dice “mañana me voy a levantar a las 6 de la mañana y voy a andar en bici. Ese mensaje llegó un día, nosotros le contestamos al siguiente que si lo había hecho y no hubo respuesta. Al mes nos llega otro mensaje, nos manda una foto de su canasto de la bici en la calle, contándonos que había salido a andar en bici y que estaba súper agradecida porque si no hubiera sido por los testimonios de las compañeras que estaban pasando situaciones similares, ella no se hubiera animado a salir en la bicicleta.

Esta historia resume muy bien este miedo inducido en las mujeres por la mediatización del cuerpo femenino, que es buena parte del trabajo que usted viene haciendo.

Sí, nosotras ponemos el foco en este estándar que se nos aplica a todes ¿Qué es lo que provoca? Una de las cosas más comunes que provoca es la vergüenza. ¿Y cuáles son las consecuencias de esa vergüenza? Sentís vergüenza de tu cuerpo, de quien sos y te vas a aislar, no vas a ser una persona potente, no vas a ocupar espacios políticos, es un lugar de desvitalización total. Entonces, ese testimonio tenía que ver con eso, con contar que cuando a nosotres nos siembran esta vergüenza, estos estereotipos y estos estándares, está ganando el patriarcado, están ganando todos los grupos de poder y económicos que nos quieren solo consumiendo y produciendo, pero bueno, es necesario tomar esa conciencia y es necesario encontrarnos con otres para tratar de construir espacios donde podamos tener estas conversaciones, trascender esto de la apariencia, pero eso necesita de otres, no es en soledad que sucede, no es vos sola, en tu casa, ‘aceptándote como sos’ -como estos nuevos mandatos del neoliberalismo-, consignas que aparecen como etiquetas tipo  #AceptateComoSos. Bueno, cómo voy a aceptarme como soy si la cultura todo el tiempo me está diciendo que como soy no está bien y además si el mensaje sigue siendo el mismo: yo sola me tengo que aceptar, sumarme una obligación más. La frustración es doble, no es solo por no encajar en el estándar, sino que, además, me frustro porque no me acepto como soy. Yo no creo que se pueda salir de esos lugares sino es a través de procesos colectivos, compartiendo, gozando la palabra, leyendo, estando en otros lugares, escuchando otras cosas.

La cosificación del cuerpo femenino, un asunto por resolver para que más mujeres disfruten de la bici
LA Network conversó con la activista y feminista argentina Lala Pasquinelli sobre cómo se representa a las mujeres en los medios de comunicación y el efecto que tiene en la actividad ciclista femenina.

Fue usted muy honesta en decir que mucho tiempo de su vida intentaba encajar y cuando dijo “ya no más”, es que encuentra esta vocación que se convierte en el colectivo Mujeres que no fueron tapa. ¿Cómo fue ese proceso?

Yo era de estas personas de mucha pregunta existencial, mucho agujero existencial, mucha búsqueda de sentido, pero sin encontrar y siempre pensando que el problema era yo, porque también hay una patologización del malestar con la cultura, entonces como el problema sos vos, por eso para mí era tan importante esto de los personajes políticos, porque me di cuenta de esto también con otras personas, de que el problema no era yo, no era yo que era una neurótica o una insatisfecha, sino que plenamente no estaba asistiendo a los lugares en los que debía estar, no estaba compartiendo con quienes debía compartir, no estaba haciendo las cosas que debía hacer, y cuando pude apropiarme de eso que sentía, que hasta ese momento había sido un problema y transformarlo en una potencia, que esa sensibilidad jugara a mi favor, mi vida cambió 100 %.

Y encontró lo que está haciendo hoy como trabajo en el colectivo. ¿Por qué decidió iniciar por las revistas y demás medios de información?

Porque yo quería hablar de esos temas con mi ahora. Me considero una persona muy influenciadora, tengo muchos registros, mucha conciencia de lo atravesables que somos por la cultura, por los contextos que influyen, cómo condicionan nuestros deseos. Entonces siempre tuve el registro de cómo estos medios, cómo la moda nos va condicionando y nos va disciplinando. Quería hablar de eso, quería hablar de la moda y buscando eso me encontré con esta acumulación de tapas de portadas de revistas y entendí que ahí había una síntesis que no había encontrado en otro lugar para hablar de todo, de casi todo lo que yo quería hablar, así que bueno, por ahí arranqué.

La cosificación del cuerpo femenino, un asunto por resolver para que más mujeres disfruten de la bici
Movimiento Insolente, mujeres en bici.

¿Y cómo se traslada todo este análisis del discurso patriarcal al papel de la mujer en el espacio público y en la bicicleta?

Arranqué mi charla en el FMB8 contando que cuando les preguntamos a las mujeres su experiencia en la bici muchas señalaban que eran acosadas o habían sufrido tocamientos, que las habían asustado, diferentes situaciones que nosotros vivimos en la calle, en bicicleta y no en bicicleta. Luego les pedí a los varones que levantaran la mano quienes habían vivido situaciones de ese tipo, como las que viven las mujeres, y casi ninguno lo ha vivido. Ahí está la diferencia de cómo se construye la cultura, cuáles son los recursos culturales cuando hablamos de la cultura masiva para construir esta idea de que los cuerpos y que las mujeres no tienen que estar en el espacio público, que solo hay un modelo de cuerpos visibles, que si esos cuerpos están en el espacio público de las mujeres puedes ser apropiados. Y no puede ser eso así, porque muchas mujeres dejan de circular por la calle, toman decisiones que tienen que ver con eso.

¿Por eso su trabajo se dedica buena parte del tiempo a hacer consciencia sobre este discurso imperante y también subliminal?

Así es, cómo se construye este modelo de mujer, cómo se construye el del varón y esta masculinidad más tóxica que estamos tratando de poner en conversación y cómo se sensibiliza al resto. Yo hablé en calidad de las disidencias (femeninas), pero podemos pensar en cómo se invisibilizan a las personas de más de 30 años o de 40, ni siquiera llega a ser una persona de la tercera edad; cómo se invisibiliza a los discapacitados; el modelo racial que es un modelo blanco, hay una preponderancia blanca, hay una supremacía blanca que todo el tiempo se pone a jugar, pero que está tan normalizada que para nosotros eso es la belleza, o sea, ni siquiera hay un cuestionamiento racial ¿Por qué la belleza es blanca? Yo creo que en la medida en que más y más mujeres ocupen este espacio de la calle, el espacio público con sus corporalidades, las que sean, se empieza a normalizar también esa presencia y ver a otres también nos inspira a hacerlo. Si vos sos niña y ves un montón de mujeres andando en bicicleta, probablemente vas a querer andar en bicicleta. Ahora, si nunca viste mujeres o viste una cada tanto, es más raro que quieras andar en bici.

Y, en resumen, entender toda esta simbología mediática que obstaculiza el disfrute

Y entendamos, pero para construir, porque si no, terminamos jugando ese juego y haciéndole el servicio al discurso patriarcal que quiere que todo siga igual. No es un tema solo de religiones, entonces, tener conciencia del trasfondo, de que estamos hablando de dinero, estamos hablando de poder, estamos hablando de un orden que a muchas personas les conviene que se siga sosteniendo… por eso necesitamos también poder generar espacios donde eso suceda, donde se pueda conversar eso, porque si no es parte de la misma lógica patriarcal, o sea, si no crecemos en las formas en las que vamos a resolver nuestros propios conflictos, o la forma en la que se van a dar las conversaciones, me parece que es un poco más de lo mismo.

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