La titánica tarea de trabajar contra la violencia homicida en la ciudad más violenta de mundo

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LA Network
17 agosto, 2017 - Seguridad y Convivencia

Caracas, la ciudad más violenta del mundo por número de homicidios, también es en la actualidad un escenario de caos y postración por cuenta de la polarización política. Bajo esas circunstancias trabaja hoy un grupo de jóvenes que reúne personas de distintas ideologías pero con un solo propósito: desterrar la violencia homicida de sus barrios. Ese colectivo se llama Caracas Mi Convive.

Roberto Patiño, vocero de Caracas Mi Convive con un grupo de niños e instructores de los programas del colectivo. Foto: Lápiz

Caracas Mi Convive es una organización que nació hace 4 años con el objetivo de construir una red de líderes comunitarios por la paz y contra la violencia. Muchos de sus fundadores han sido víctimas de la violencia de una manera u otra en la ciudad, y decidieron que querían actuar para prevenirla, que querían ser parte y protagonistas de un cambio que desean ver en la capital venezolana. Una capital que en 2016 mantuvo el deshonroso título de la ciudad más violenta del mundo, con 4.803 homicidios y una tasa de 130.35 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Caracas Mi Convive se estructura alrededor de tres grandes iniciativas: la primera, busca desnormalizar los homicidios y construir nuevos referentes. Lo hacen identificando líderes que trabajan por la prevención y que fueron víctimas de la violencia pero decidieron no tomar venganza. Para la organización es muy importante visibilizar estas historias de resiliencia, de solidaridad, de construcción de tejido social, que se contraponen a las historias que generalmente se difunden en los medios de comunicación sobre los jóvenes caraqueños, donde se refleja el crimen más horrible de la semana, en vez de la historia de estas personas que están trabajando con mucho esfuerzo en cada sector para prevenir la violencia.

En segundo lugar, la entidad desarrolla un trabajo de empoderamiento de la comunidad, les da herramientas para prevenir la violencia y en ese trabajo identifican los “puntos calientes” o las zonas más conflictivas de cada comunidad para desarrollar actividades deportivas, culturales, de convivencia, de tal manera que puedan ahuyentar la posibilidad de que la violencia suceda o regrese.

Y en tercera instancia, tienen una alianza actualmente con el portal de noticias venezolano Runrunes,  con quienes hacen un trabajo propio de levantamiento de información sobre los homicidios de la ciudad, lo que les permite desarrollar propuestas completas de política pública para prevenir los homicidios en Caracas.

LA Network dialogó con uno de los cofundadores de Caracas Mi Convive y hoy líder, Roberto Patiño, para conocer en detalle el trabajo y aspiraciones de este colectivo ciudadano.

 ¿Cuál es el origen del nombre Mi Convive, qué significa?

Para nosotros el nombre Mi Convive nace por dos razones: primero, porque para nosotros lo opuesto de la violencia no es la paz necesariamente, porque la paz puede ser impuesta a través del miedo y a través de la represión como podrán ser sociedades al estilo de Corea del Norte, donde hay una paz pero una paz impuesta a sangre y fuego. Para nosotros lo opuesto de la violencia es la convivencia, ese valor de poder coexistir con el otro, de vivir en comunidad y de poder construir juntos soluciones a los problemas concretos. Y nace el nombre porque, bueno, tenía ese significado de la convivencia y también porque es muy común en nuestra ciudad decirle a alguien que es un convive, es como decirle que es un amigo, entonces para nosotros era la forma de vincular estos dos conceptos con nuestra ciudad.

¿Pero es una connotación que ustedes le han dado o es una connotación de lenguaje de la ciudad y del país?

Es una connotación del lenguaje popular de la ciudad, de hecho inicialmente fue una frase que se utilizaba mucho con connotaciones de grupos delictivos y bandas, y nosotros hemos visto como esa frase ha ido migrando más hacia la cultura popular general y nosotros hemos querido resignificarla, que las palabras Convivencia y Mi Convive siempre estén vinculadas a la prevención de violencia.

¿Con qué estructura desarrollan ustedes todos sus programas, qué personal tienen, cómo es la manera de trabajar con los líderes y cuántos líderes tienen?

Nosotros tenemos un equipo operativo de 20 personas que trabajan todos los días en estructurar los programas y llevar adelante la operatividad de nuestras iniciativas, y luego en cada una de las comunidades en que trabajamos formamos equipos comunitarios, porque no queremos un liderazgo individual o mesiánico en ningún sector, sino que creemos en los equipos. Tenemos ya una presencia en más de 35 comunidades donde tenemos grupos de gente, en particular muchas mujeres, muchas madres que se acercan y que también son capaces de captar jóvenes para la construcción de esta Caracas de convivencia que estamos impulsando.

Foto: Lápiz

¿Y cómo se financian?

Tenemos varios mecanismos de financiamiento: primero, hacemos campañas de recolección masivas, hacemos “potazos” (recolecta) en las calles, hacemos eventos donde también recibimos contribuciones; hemos construido alianzas con organizaciones que nos permiten ejecutar proyectos en conjunto como el caso de Runrunes, y también hemos logrado articular acciones de recolección para proyectos concretos, como el caso de un programa de alimentación en estos mismos sectores donde trabajamos, dada la terrible crisis que estamos viviendo en Venezuela y para conseguir los insumos que nos permiten seguir apoyando estos grupos comunitarios con los que trabajamos. Hemos logrado conseguir una alianza, por ejemplo, con una pastelería muy importante en Caracas que tiene seis locales y que invita a todos sus clientes a donar sus vueltos para nuestra iniciativa.

¿Cómo se mantienen al margen de la polarización en Venezuela o cómo aportan para que la polarización disminuya, cuál es el trabajo de ustedes en esa dirección?

Mira, nosotros siempre somos muy enfáticos. La violencia en Venezuela tiene una relación con las desigualdades que hemos vivido históricamente, la exclusión y la disponibilidad de armas, pero también tiene que ver mucho con política de estado. El año pasado, sin ir más lejos, el 20% de los homicidios en Venezuela, más de cuatro mil fueron cometidos por organismos de seguridad del Estado y este año hemos visto un recrudecimiento de esa violencia por parte del Estado que incluye también la represión brutal a manifestaciones pacíficas. Nosotros en el marco de los sectores en donde trabajamos articulamos con gente de todas las posturas políticas, líderes comunitarios que han apoyado al Gobierno, personas que están vinculadas a la oposición, pero sí somos muy críticos en la política nacional y de cómo desde el poder se ha promovido la violencia por tanto tiempo.

¿Y cómo evitar que los etiqueten como oposición al Gobierno? ¿Cómo logran ustedes en esa postura crítica que efectivamente se les tome desde esa lógica?

Nosotros somos muy honestos y muy claros en que cada quien en Venezuela hoy tiene una postura política; nosotros no pretendemos ser apolíticos ni antipolíticos, lo que pretendemos ser como organización es incluyentes, es decir, nosotros hacemos trabajo con personas que creen o que tienen posturas diversas, tanto los que apoyan a la oposición como los que apoyan al Gobierno, pero cada uno de nosotros tiene su postura y es muy claro al respecto en cómo ve la situación del país y siempre buscamos a través del diálogo y del encuentro a nivel comunitario conseguir soluciones concretas a los problemas que estamos viviendo.

Pero entonces sí existe una posibilidad de trabajar juntos y sobre todo con un tema que los impacta a todos, que los perjudica a todos.

Por supuesto, y de hecho nosotros siempre insistimos en que las diferencias y la polarización en Venezuela es una polarización muy mediática realmente, porque Venezuela no es un país que tiene problemas étnicos, ni religiosos, ni problemas que son de sociedades que muchas veces parecieran insalvables como las cosas que ve uno en Medio Oriente; en el caso de Venezuela somos todos venezolanos y tenemos todos muchas similitudes y puntos en común, entonces para nosotros la polarización política ha sido una construcción de élite que se aprovecha de esa situación para mantenerse en el poder, aunque nosotros lo que realmente vemos a nivel comunitario y a nivel social, es que están todas las oportunidades para trabajar en conjunto, para resolver los problemas que a todos nos afectan. Cuando una persona es víctima del hampa, cuando una persona es víctima de la violencia a esa persona no le preguntan antes de cometer un robo o inclusive un homicidio contra esa persona si es chavista o es oposición. Digamos que a nivel comunitario y a nivel social afecta a todos por igual, entonces es responsabilidad de todos ponernos a trabajar al respecto; sin embargo, como te decía anteriormente, sí hay que reconocer que el Estado está jugando un rol muy lamentable en lo que es la promoción de la violencia en Venezuela, no solamente con la represión política, sino con políticas de mano dura en contra de nuestros sectores populares donde entran “grupos o escuadrones de la muerte” y asesinan a personas inocentes.

¿Cuáles son hoy en Caracas las mayores motivaciones o causas de la violencia homicida?

La violencia homicida hoy aparte de lo que te comentaba de la política de mano dura del Gobierno -que tiene un espacio muy significativo-, también vemos una violencia muy vinculada a lo que llaman ajustes de cuentas y estos ciclos retaliativos donde por falta de mecanismos de justicia, por la alta impunidad, por la disponibilidad de armas, la exclusión de jóvenes… pareciera que los mecanismos violentos de resolución del conflicto son los que se terminan imponiéndose, entonces para nosotros son problemas que sin duda alguna tienen raíces profundas, pero que también tienen solución y muchas sociedades en Latinoamérica y en otras partes del mundo nos han demostrado que se pueden hacer avances significativos si organizamos a las comunidades, las empoderamos, pero también si tenemos políticas públicas adecuadas para reducir la violencia.

¿Y como sucede en la mayoría de nuestras ciudades, son los jóvenes la población más afectada o no?

Sí, más del 90% de los homicidios son de jóvenes contra jóvenes, lamentablemente, con rangos de edad entre 14 y 24 años donde se concentra la mayor cantidad de homicidios en Caracas.

¿Qué expectativas tienen ustedes como organización de pertenecer a la red latinoamericana Instinto de Vida y qué viene para ustedes en este clima tan complejo, cómo ven el panorama futuro de una reconciliación que parece cada vez más lejana y que puede seguir afectándolos en materia de convivencia?

Mira, en el marco de la campaña Instinto de Vida nos sentimos muy entusiasmados de poder formar parte de una red que tiene mucho para ofrecernos en términos de aprendizajes, de ver lo que se ha hecho en otras ciudades de Latinoamérica, de descubrir políticas públicas y programas exitosos, de poder intercambiar nuestra experiencia también y poder contar un poco lo que ha sido para nosotros este esfuerzo. Creo que el hecho de que sea una red que está creciendo, que cada vez pareciera tener más fuerza y que quisiéramos ser parte de esa historia, esa historia de cambio y de reducción de los homicidios en toda la región latinoamericana. En el marco de Venezuela hay incertidumbre, como tú bien dices nos encontramos ahora en un momento muy complejo y nosotros lamentamos que ese camino de conflictividad siga agudizándose, y de hecho hacemos siempre el llamado a los organismos del Estado y al Gobierno a que cese esa política de confrontación y busquen mecanismos de entendimiento reales con otros sectores del país. ¿Cómo podemos seguir profundizando nuestro trabajo? Bueno, seguir yendo al encuentro de la gente, seguir vinculándonos con sus mayores necesidades, y como siempre, un compromiso honesto por la resolución de problemas concretos y de escuchar y construir en conjunto.

¿Ustedes han hecho un ejercicio de las zonas de la ciudad donde no se presenta violencia, donde no se presentan homicidios para que sirvan de ejemplo, cuéntenos sobre eso?

Sí, de hecho lo importante de la dinámica es que la violencia se concentra en pocos lugares y en pocas personas en el sentido de que son muchos más los jóvenes que no están vinculados a actividades violentas que los que sí lo están. Cuando hablamos de los espacios sabemos que 8 de cada 10 homicidios en la ciudad de Caracas se concentran en solo 5% del territorio. No estamos hablando de unas comunidades que son las comunidades violentas, no, estamos hablando de microlocaciones, estamos hablando de una calle, estamos hablando de la salida de un bar en una comunidad, estamos hablando de una frontera entre dos bandas… entonces, al poder tener una mejor compresión del problema, nos permite salir de los prejuicios y nos permite también construir soluciones que no estigmaticen a sectores de la ciudad que pareciera que muchas veces reciben esa caracterización negativa que es muy injusta.

¿Hoy por hoy cuál es el sitio más complejo de la ciudad en términos de violencia?

Una de las comunidades más calientes o donde hay más violencia es La Cota 905, donde nosotros hacemos un trabajo muy importante dese hace tiempo y donde la violencia es promovida en gran medida por el Estado, constantemente están haciendo estas políticas de mano dura o de entrar en la madrugada y violar los derechos humanos y eso va deteriorando la cohesión social, va deteriorando los vínculos de la gente con las instituciones y lo que ha hecho es empeorar el problema.

¿Cómo les perciben a ustedes, cómo los ven, han sentido presiones de los grupos delincuenciales en algunas de estas zonas o de esos organismos del Estado, pueden hacer tranquilos su trabajo, han logrado también generar confianza incluso con quienes están en el otro lado de la delincuencia?

Nuestro trabajo fundamentalmente se basa en construir relaciones de confianza, como te decía inicialmente, y lo hemos logrado en las comunidades donde operamos e independientemente de posturas políticas somos recibidos siempre con los brazos abiertos y no a seguir profundizando en la polarización y el enfrentamiento entre los venezolanos.