Resiliencia: más que superación, un aprendizaje

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Wálter Ferney Castro Aguirre
9 agosto, 2017 - Resiliencia

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Entendemos la palabra resiliencia como la manera de superar las dificultades y Medellín ha sido un ejemplo claro para mostrar ante el país y el mundo, una muestra clara de optimismo, orgullo y valor ante los hechos que benefician (o afectan) la calidad de vida de los medellinenses.

Recuperar esos espacios, antes dominados por la violencia urbana y controlada, a la vez, por un Estado, que se ha valido de argumentos nulos para no poner los derechos humanos, por encima de la tolerancia, la equidad y el respeto mutuo.

Muchos lugares han sido símbolo de la resiliencia, uno de ellos es el caso del Parque San Antonio, un emblema insigne de la cultura antioqueña, porque es uno de los sitios de encuentro preferidos para la gente que va a hacer sus compras al centro de Medellín.

Allí hace 22 años, hubo un atentado terrorista, por parte del Cartel de Medellín, que dejó un saldo de 20 muertos y 99 heridos, un dolor imborrable en la memoria histórica de la ciudad y “el pájaro”, una escultura del maestro antioqueño, Fernando Botero, que quedaba en ruinas por el accionar criminal del terrorismo.

En la actualidad, esta zona alberga la escultura original, que quedó en pedazos, y una nueva réplica, entregada por el mismo Botero, haciendo que este sector se consolide como uno de los mejores en la ciudad.

Adicional a ello, en esa época del terror, las comunas de Medellín tenían bandas que atemorizaban a los habitantes de estas zonas, ya que el microtráfico y los robos eran su plan más macabro, sin pensar en lo duro que se convertiría para los grupos élites de la Policía y el Ejército, poder derrotarlos.

Aunque un caso que se quedó en la memoria fue la llamada Operación Orión, desarrollada en la comuna 13, en el año 2002, una lamentable estrategia que terminó matando y destruyendo más de lo establecido, personas inocentes y que no tenían nada que ver con el conflicto armado.

Ahora este sector es reconocido por tener Metrocable, unas escaleras eléctricas de ensueño y algo llamado el Grafitur, que es un recorrido turístico por los diferentes sectores de la comuna, además de ser ícono en la ciudad. Además, el graffiti es característico en sus habitantes, por su expresión artística y cultural.

Dos casos mencionados con lecciones difíciles de aprender, esta ciudad no puede seguir viviendo de su pasado, aunque es válido recordar momentos que enriquezcan y nutran nuestra memoria histórica, esa que tanto hemos olvidado por la “civilización del espectáculo”, el famoso libro del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, y por cosas insignificantes que retroceden los estímulos propios de la solidaridad, el respeto y la dignidad del ser humano.