Latinoamérica expresa su vitalidad con el arte urbano

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LA Network
2 septiembre, 2022 - Cultura

Cada vez son más los artistas y los colectivos artísticos y culturales en las ciudades latinoamericanas que construyen ciudadanía a través del arte urbano. Hoy es, sin duda, un modo de expresión artística que acrecienta la identidad de una región como la nuestra.

Hace ya casi un año los alumnos del Colegio Bridge Farm de la ciudad de Bristol en Reino Unido, se vieron sorprendidos con un  bello regalo en una de las paredes exteriores de la institución: el enigmático artista urbano Bansky pintó un niño en apariencia melancólica que hace rodar una llanta en llamas.

El pintor, cuya identidad parece haber sido revelada hace poco – Robin Gunningham -,  dejó una carta en el colegio explicando que este mural era su forma de agradecer que hayan puesto su nombre a uno de los grupos del centro educativo de su ciudad natal.

Bansky es hoy el nombre más visible de una corriente que todos los días es más vigorosa en las ciudades del mundo y particularmente de América Latina: el arte urbano (street art). Esta tendencia tiene sus orígenes en el uso del esténcil con mensajes políticos a mediados de la década del 60 en París, pasando por el surgimiento del graffiti como movimiento masivo en la Nueva York de 1970 y 1980.

En nuestro continente, este movimiento también surgió como contracultura y como necesidad de reclamar un lugar en la ciudad. Bien señala Néstor García Canclini en su libro Culturas híbridas que “el graffiti es para los cholos de la frontera, los chavos banda de la ciudad de México, para grupos equivalentes de Buenos Aires o Caracas, una escritura territorial de la ciudad, destinada a afirmar la presencia y hasta la posición sobre un barrio”

Actualmente, el arte urbano ha evolucionado a un modo de expresión artística que reúne múltiples técnicas, pero que en esencia recupera el alma y la vitalidad de los barrios y los espacios públicos. Quizá cuando los grandes urbanistas del siglo XX hablaban del “arte de construir ciudad”, se referían un poco a eso que hace el arte urbano: convertir esa urbe en un lienzo siempre dispuesto a ser pintado, transformado y hasta cuestionado. Las ciudades latinoamericanas son ejemplo de cómo reinterpretarse y reafirmarse a partir de este arte.

Sao Paulo y el primer Museo Abierto de Arte Urbano

En 2011 Binho Ribeiro, un famoso artista urbano brasileño fue detenido en Sao Paulo por pintar sin autorización las columnas que soportan el viaducto del metro por Cruzeiro do Sul, en la zona norte de la ciudad. Luego de superar este impasse, el propio Binho y 66 artistas más presentaron un proyecto de recuperación y embellecimiento de la zona por medio del arte urbano ante el Ministerio de Cultura. El proyecto tuvo eco y hoy se considera el Museo Abierto de Arte Urbano más importante del continente.

También se puede recorrer Vila Madalena, que dicen es la cuna del graffiti en esa ciudad. El barrio tiene calles que parecen interminables ante la profusión de obras de arte urbano, entre murales y graffitis, siendo las calles más emblemáticas Beco do Aprendiz y Beco do Batman, con sus adoquines que dan mayor potencia al color.

El arte urbano ha ayudado a que esta ciudad, la más poblada de Suramérica con 21 millones de habitantes incluyendo su región metropolitana, matice el gris de sus edificios y rascacielos y sea incluso considerada hoy la meca del street art en el mundo.

Pero hoy esta práctica artística se ve amenazada por la visión del actual gobierno de la ciudad encabezado por el alcalde Joao Doria Jr., quien ya ha hecho eliminar graffitis emblemáticos de la ciudad como el ubicado en la Avenida 23 de mayo, que fue borrado por el propio Doria y una cuadrilla de limpieza el pasado mes de marzo. Una decisión que tiene enfrentado al mandatario con uno de los colectivos que más identidad le ha dado a la ciudad en el último tiempo.

En Medellín el arte urbano se pinta de vida

El arte urbano en la ciudad colombiana se muestra fiel a ese espíritu subversivo con el que nació el street art: es crítico, político, social. Uno de sus mayores epicentros es la Comuna 13, donde ha servido junto con otras manifestaciones artísticas como una suerte de resistencia civil a la violencia que sacudió años atrás esa zona

Jeison Castaño, líder juvenil de la comuna a quien el país cultural conoce como Jeihhco, señala que aunque no es la única manera de hacerlo, en Medellín ese arte urbano  está directamente asociado al movimiento hip hop en sus cuatro expresiones artísticas: grafiti, dj, break dance y rap, junto con un último componente que hace que en esta materia Medellín se diferencie del mundo: la formación.

Pero hay un elemento que hace que el arte urbano en Medellín se diferencie de muchos otros lugares: la formación. Jeihhco creó con un grupo de amigos en 2002 una red de hip hop llamada La Élite cuya principal misión era promover los proyectos de vida, la convivencia y sacar a los niños y jóvenes de la influencia de las bandas criminales. Hoy ha evolucionado a otro colectivo llamado Casa Kolacho. “Actualmente tenemos 240 chicos y si hacemos un balance desde nuestros inicios hasta hoy son alrededor de 2.500 chicos que han pasado por nuestro proceso formativo”, cuenta Jeihhco. Esa es una cosa casi única en el mundo. En Medellín se vive el arte urbano, y especialmente el hip hop, como parte de un movimiento con sentido y compromiso social.

Ya sobre si el arte urbano en Medellín tiene una característica o elemento diferenciador desde el punto de vista netamente artístico, Jeihhco dice tajantemente: “No. Hoy no lo podemos tener aún. Creo que se está punto de definirlo. Creo que los artista aquí aún son jóvenes y creo que primero han surcado por los diferentes estilos existen para poder encontrar su propio estilo y podemos hablar de un par que lo han encontrado, pero hablar de un estilo Medellín es muy difícil. Creo que habrá que esperar un 3, 5 años más y creo que se va a encontrar por las raíces indígenas, campesinas.”

Pero mientras se encuentra este estilo propio, Jeihhco si tiene muy claro para qué le ha servido el arte urbano a la ciudad, además de ser una potente herramienta pedagógica: “ha aportado un asunto muy importante y es la memoria histórica de nuestra ciudad, a contar las historias de lo que ha pasado y a recordar la memoria de nuestros muertos”

México y el street art

Aunque la historia de este fenómeno en México está poco documentada, algunos investigadores sociales afirman que las manifestaciones iniciales del arte urbano en el país tienen conexión con los indocumentados que trajeron primero el graffiti a las ciudades fronterizas como Ciudad Juárez, Nuevo Laredo o Tijuana, ampliándose luego al interior de las grandes urbes como Monterrey, Guadalajara y la zona metropolitana de Ciudad de México. A fines de la década de los 80’s en la Ciudad de México, dentro de los edificios multifamiliares del norte de la ciudad y las líneas del metro ya esta práctica era evidente.

En la actualidad existen distintos colectivos culturales que se dedican a pintar espacios para el arte urbano en la capital mexicana. Más allá de las fronteras en de la capital, Querétaro se ha perfilado como uno de los máximos referentes de arte urbano en la república mexicana (gracias a los festivales de arte urbano que alberga la ciudad). Otras ciudades reconocidas por el arte urbano son Ciudad JuárezPuebla, TijuanaPachuca.

Bogotá Graffiti Tour

La capital colombiana ha vivido en los últimos años una especie de renacimiento del arte urbano gracias al acompañamiento del sector público. La alcaldía encargó en 2012 a dos de sus entidades (la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte  y el Instituto Distrital de las Artes IDARTES), para formular políticas públicas y brindar apoyo a los colectivos y artistas dedicados a estas expresiones. Una de esos proyectos hoy palpables en la ciudad es el Corredor Cultural por la Calle 26, que conecta el Aeropuerto Internacional El Dorado con el centro de la capital. En él participaron cinco de los colectivos artísticos más reconocidos: Bogotá Street Art, M30, 20.26 DC, Vértigo Grafiti Bicromo,

Justamente Bogotá Street Art es unos de los colectivos más influyentes de la ciudad. Conformado en el año 2009 por cuatro de los más importantes artistas urbanos: Lesivo, Dj Lu, Toxicómano y Guache. Todos ellos con más de ocho años de experiencia y práctica activa en torno a la realización de intervenciones en el espacio público y con una perspectiva crítica.

Pero también los extranjeros han visto un gran potencial en el arte urbano como industria turística. El australiano Christian Petersen formó en 2011 una iniciativa llamada Bogotá Graffiti Tour. Quería que la ciudad fuera reconocida por este arte, por lo que organizó un recorrido turístico guiado por el tradicional e histórico barrio La Candelaria, donde muchos artistas han usado muros y fachadas de viviendas para expresar sus ideas o narrar sus historias. El recorrido dura entre 2 y 3 horas, tiene un costo voluntario y se convierte en toda una experiencia para los turistas extranjeros que conocen lo mejor de este arte, pero también los demás sitios de referencia cultural y de entretenimiento en la zona.

Los nombres de Lesivo, Chirrete Golden, Gris, Dast, Beek, N.N, Ark, Kochino, Franco, Yurika, Cero, Ruiz, ya son referentes de una ciudad que también se ha convertido en un gran lienzo, como decenas de ciudad en este lado del mundo. El arte urbano parece imparable como un nuevo rasgo de identidad de las ciudades de América Latina.