CIBERPERIODISMO- Propuesta para una comunicación incluyente

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Juan Miguel Aristizábal Montoya
17 mayo, 2017 - Cultura

Medellín, la ciudad de los colores, el bullicio, el clima primaveral y las flores; pareciera ser la ciudad del signo, en la que todo significa lo mismo para todos. Sin embargo, en el Medellín de hoy, plagado de vendedores de minutos para datos, Internet y WhatsApp, los gestores culturales de las organizaciones barriales y las comunidades populares, disfrutan de la inteligencia del teléfono, pero quizá no completamente, de la inteligencia del mensaje.

El desconocimiento de las virtudes que ofrece el Ciberperiodismo, desde y hacia el barrio, ya no pasa por la brecha tecnológica de hace unos años, porque hoy basta con tomarse unos “chorros” en la tienda  de la esquina, para captar vía wifi regalado, las enormes posibilidades de la telefonía móvil y lo mucho que se ha democratizado este recurso. Así las cosas, el problema de incluir al receptor de la comunicación en barrios y comunidades populares, amerita un diagnostico más periodístico que tecnológico, en el ámbito cultural de Medellín.

En Medellín, las organizaciones culturales de barrio siguen siendo bastante convencionales y bastante básicas en el uso y servicio de comunicación TIC, dedicadas a la entrega y recepción pasiva de información, olvidan la multimedialidad y la interactividad, características que distinguen la utilidad y el atractivo del Ciberperiodismo. Y es precisamente con el lenguaje, que necesitamos con urgencia aumentar el contenido multimedia y motivar la interactividad de nuestras comunidades. –¿Pero tenemos ciberperiodistas en los medios culturales de Medellín?

Como periodista en proceso siento con preocupación, que aún no mediamos los mensajes con el lenguaje adecuado al Medellín real, ese Medellín del “parlache”, ese que arranco emociones en Rosario tijeras, La Virgen de los sicarios, La vendedora de rosas y Rodrigo De no futuro. Porque queramos o no, nuestra “barriada” acogió como suyo el lenguaje de los “parceros”, no podremos nunca generar interactividad, cuando le llegamos con contenidos que aún de la mayor importancia, no hablan de “chorros”, ni de estar en “la mala”, ni de “esquinas calientes” y de todo ese fenómeno lingüístico, que constituye el parlache, y que nuestro cine ha internacionalizado. Siento entonces como periodista en proceso temor de excederme en lo coloquial, o que seré motivo de burla de encumbrados colegas. Pero no, asumiré con valentía que el “parlache” se ha ganado su lugar y que lo visual y lo interactivo, deben llevarlo a las soluciones digitales y la telefonía móvil, para quebrar la inequidad informativa. Porque creo, que es valido elevar el “parlache” a la categoría de “dialecto social”.

Me asiste la seguridad, de que lograremos la tan ansiada interactividad de los jóvenes de los estratos uno, dos y tres con los contenidos culturales; que el lenguaje de la Web, también hablara con los jóvenes de los sectores marginales y populares del Medellín de hoy, y que el “parlache”, aquí y en el mundo, no es el leguaje del narcotráfico y de la delincuencia organizada, es prácticamente un argot, de jóvenes que accederán vía la telefonía inteligente, a un mundo cultural que tiene la suficiente inteligencia, para hablar en su idioma.