Cómo convertir residuos plásticos en cicloinfraestructura para las ciudades

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Desde Barcelona llega esta propuesta sostenible que ya implementaron Mendoza y Santiago de Chile. Se llama Zicla.

Los productos de Zicla han sido implementados en más de 200 ciudades, especialmente de Europa y más recientemente dieron el salto a Latinoamérica: Argentina y Chile.

Separadores para bicisendas o ciclocarriles y plataformas para acceso al transporte público, que son hechos con plásticos resultantes del desguace de vehículos, por ejemplo, o recolectados en los hogares, son un buen ejemplo de cómo la economía circular puede impactar desde distintos aspectos: urbanismo, seguridad vial, accesibilidad, ahorro de emisión de gases de efecto invernadero, a unos costos de inversión adaptados a la capacidad de cada municipio o ciudad.

Eso es lo que viene haciendo una firma española que produce algo que muchos hacen (complementos para la cicloinfraestructura de las ciudades), pero de una manera distinta y con valor agregado en materia de sostenibilidad.

Frente al importante auge de la bicicleta como transporte urbano en el mundo y al que no son ajenas las ciudades latinoamericanas, la empresa Zicla, que inicialmente (desde 2005) se dedicaba a la consultoría para que empresas europeas reutilizaran sus residuos plásticos industriales, ya fuera convirtiéndolos en otros productos o como componentes de la cadena de producción de otras compañías; decidió abrir una nueva línea de negocio de “productos para la ciudad”: separadores para segregar bicicarriles, jardineras y sistemas modulares para acceso al transporte público; todo ello con plásticos 100 % reciclados.

“Desde el inicio usamos materias primas posindustriales: tanto desde el proceso industrial como en la parte final del proceso de consumo de los plásticos. Un ejemplo: del desguace de coches salen muchísimos plásticos de diversos tipos y los separadores de la línea Zero de Zicla, de verdad son un ejemplo de utilización de la materia prima posindustrial o en fabricación y también del posconsumo, es decir los residuos que se generan en los hogares luego de la separación”, explica Gorka Castrillo, politólogo y especialista en Urbanismo y Estudios de Ciudad, quien integra el equipo comercial de Zicla.

Gracias a esta filosofía de economía circular, la marca ha sido reconocida tanto con premios internacionales ambientales como de diseño. Un ejemplo de ello es la plataforma Vectorial, un sistema modular que se instala sobre la calzada cuando la bicisenda entra en conflicto con el paradero para el transporte público, que ya tienen en ciudades como Nueva York, Toronto, San José (California) u Oporto.

Para solucionar esto y que tanto ciclistas como peatones respeten sus espacios, se implementa la plataforma que es armada por un reducido equipo de operarios, que tiene como ventaja adicional que se puede personalizar con superficies podotáctiles, con rampas de acceso para personas con movilidad reducida y hasta con colores, según la normativa de cada ciudad.

Adicionalmente, con la propuesta del sistema Vectorial se reducen los costos para las pequeñas ciudades o municipios que no cuentan con la capacidad de hacer inversiones en obras públicas para instalar plataformas de concreto y los trabajos que requieren.

A ello se suma que, por estar sobre la calzada, los buses no tienen que realizar maniobras de ingreso o salida a las bahías (paraderos) que, por el tiempo en realizarse, generan costos millonarios para los sistemas de transporte, así como también más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mientras parquean.

Castrillo explica que la inspiración siempre ha surgido de Barcelona que, como ciudad pionera en Europa en movilidad activa, especialmente ciclista, “nos ha permitido anticiparnos a las necesidades de las ciudades en el mundo”.

Indica que los productos de Zicla han sido implementados en más de 200 ciudades, especialmente de Europa y más recientemente dieron el salto a Latinoamérica: Argentina y Chile.

En estos dos países, en las ciudades de Mendoza (2017) y en Santiago (municipalidad de Providencia, en 2014), Zicla participó de los proyectos de ciclovías de estas dos ciudades con sus separadores que, al contrario de la mayoría de urbes donde se segregan ciclocarriles, no tienen líneas rectas si se desea, para evitar colisiones o caídas a los ciclistas.

Sin embargo, Castrillo enfatiza que para la firma no es un objetivo vender solamente los productos a las ciudades. Su intención es participar con su grupo de profesionales en los proyectos de cada urbe y de esta manera ofrecer soluciones más integrales tanto en criterios de movilidad y seguridad vial, como de urbanismo táctico.

“Nosotros les aportamos a las ciudades latinoamericanas todo el conocimiento adquirido en Europa. Tenemos la capacidad de acompañar grandes ciudades, pero igualmente poblaciones pequeñas, nos adaptamos a cada realidad, entendemos que existen municipios con recursos limitados para inversiones y nuestros elementos y sistemas modulares, son una solución a estos retos”.