Estratificación en Bogotá fomenta desconfianza y debería cambiar a nuevas variables: investigación

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Experimento económico de la Universidad Nacional en Bogotá con la Secretaría de Planeación, indicaría además que hay estereotipo frente a estratos bajos.

Parque Simón Bolívar. Bogotá, Colombia

El modelo de estratificación colombiano, único en el mundo para determinar el cobro de los servicios públicos y asignación de subsidios según el tipo de vivienda que se tenga y no basado en el nivel de ingreso de las personas (como se hace en la mayoría de ciudades); fomentaría un bajo nivel de confianza hacia los estratos bajos entre los ciudadanos de la capital de Colombia, casi una megaciudad con más de ocho millones de habitantes.

Así lo concluye un estudio realizado por el doctor en Economía de la Universidad de Pavía, Francesco Bogliacino, investigador y profesor de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional en convenio con la Secretaría de Planeación de Bogotá, para determinar “en particular la posibilidad de que el sistema de estratificación creara formas de discriminación entre la gente a la hora de relacionarse”, explicó.

El estudio de economía experimental tuvo la participación de 1,055 personas de todos los estratos (1 al 6), con edades entre los 26 y los 86 años, a quienes se entregaba un monto de dinero que tenían que distribuir  a otras personas y así medir su nivel de generosidad frente a otros estratos.  Luego, en el aspecto confianza, “debían hacer transacciones de dinero sin ningún tipo de soporte, basados solo en la confianza en el otro”, indicó la Agencia de Noticias de la Unal.

El profesor Bogliacino se formuló tres interrogantes: ¿la gente tiene dificultades para relacionarse con personas de otros estratos? La segunda cuestión fue si los bogotanos tenían algún tipo de creencia sobre el nivel de confiabilidad frente a otros estratos o sea,  “la idea de formación de estereotipos”. Y la última interrogante planteada fue si el comportamiento era diferente entre estratos al momento de hacer mediciones relacionadas con la confiabilidad de las personas.

Las conclusiones del experimento sobre este método político de clasificación, tan relevante para construir las representaciones sociales, una simbología hecha sistema sobre qué lugar se ocupa en la sociedad bogotana y colombiana, en el territorio; fueron que no hay diferencias significativas entre estratos. “No parece que la gente diga ‘es más confiable o menos confiable’ por ser de estrato bajo”, explicó el economista turinés.

Francesco Bogliacino, doctor en Economía de la Universidad de Pavía; investigador y profesor de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.

En ese mismo sentido, afirmó además, que no se evidenciaron problemas de los individuos en relacionarse entre las personas de diferentes estratos. Finalmente, “lo que sí parece que sale del estudio es que la gente tiene estereotipo de escasa confiabilidad de estrato bajo”, indicó Bogliacino.

¿Pero qué interpretación tiene este resultado? Según el economista, resulta interesante desde el punto de vista social, que esa estereotipación no se da de personas de estrato alto a las del bajo, sino tanto del estrato alto y del bajo hacia el bajo: no son confiables.

Pero el resultado, explica el doctor en economía que ha realizado investigaciones en distintas universidades europeas como Ámsterdam y  Sevilla, es práctico y no simbólico: “cuando digo que piensan así en realidad hay que tener en consideración que como fue un estudio de economía experimental,  en realidad estamos midiendo un comportamiento que involucraba dinero,  o sea, las decisiones de las personas en realidad involucraron el dinero verdadero, lo que probaba un comportamiento y no solo una creencia.

Estratificación, un modelo retrógrado

Para el investigador de la Universidad Nacional, en la actualidad la estratificación presenta dos problemas. El primero de ellos es que es un sistema que se basa en la clasificación de las viviendas y no del ingreso. A ello se suma que fue una herramienta que se implementó en los años 80 y en su momento fue de utilidad pero que ya con los avances en la recolección de datos a las que acceden las entidades de planeación de las ciudades.

“Estamos continuamente levantando información sobre los hogares. No es necesario recurrir a eso. Si queremos dejarlo a través de un sistema de caracterización de la vivienda sería mejor usar los datos. Esa sería una medición mejor respecto a la idea de mirar lo que está alrededor de la vivienda”, señaló.

El segundo inconveniente que reportó  el doctor Francesco Bogliacino es que “se le pega una etiqueta a las personas y eso evidentemente es ineficiente”. Lo ideal, para el académico, sería medir la capacidad de pago de manera individual, usando por ejemplo, la declaración de renta, propuso.

“Eso se podría lograr con una mejor visión de los ingreso de las personas a través de la declaración de renta. Eso no quiere decir que todos paguen, sería independiente del tributo. Sería un sistema mucho más distributivo y no nos quedamos simplemente en el problema de las etiquetas que genera, que digamos, que era el interés fundamental del estudio”, remató.