¿Un día sin casas?

¿Un día sin casas?

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LA Network

¿Un día sin casas?

Hace unos días, en medio del proceso político al que nos vemos obligados a sobrevivir, Mikel Arriola, candidato del PRI al gobierno de la Ciudad de México, habló de la necesidad de implementar una “Moratoria Urbana, que sirviera para frenar los abusos de la mafia inmobiliaria”.

Mal, muy mal se vio Mikel, sin duda un hombre preparado e inteligente, que, sin embargo, se ha rendido a la tentación de recurrir a propuestas que supongo entiende que son malas, pero que considera le pueden abrir espacios en una contienda marcada por la enorme desventaja que enfrenta su partido en la capital del país.

¿Se imaginan siquiera lo que significaría frenar la construcción de todo tipo de activos inmobiliarios en la capital del país?

Unos datitos para dimensionar el megacolapso que algo así supondría… Este año se venderán en la ciudad poco más de 10,000 viviendas nuevas, lo que supone inversiones del orden de poquito más de 25,000 millones de pesos.

La construcción de estas casitas genera más de 50,000 empleos directos, sin contar los que se provocan en forma indirecta en las más de 40 ramas de la economía que forman la cadena de producción de la construcción.

Eso solo en lo que respecta a vivienda, porque considerando los demás rubros del desarrollo inmobiliario, y tomando solo la producción de las 82 firmas que forman la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), este sexenio se invertirán en la Ciudad de México cerca de 300,000 millones de pesos, lo que supone un promedio anual de cerca de 50,000 millones, que traducido e en empleos directos superan los 100,000.

Hace unos años, la película de “Un Día Sin Mexicanos” exhibía los efectos que podría tener en la economía y actividad cotidiana estadounidense la súbita desaparición de todos los mexicanos que en muchas formas hoy permiten funcionar a nuestro vecino del norte…

¿Se imaginan siquiera lo que podría significar un día sin construcción para la Ciudad de México y/o para nuestro país?

¿Podríamos sobrevivir sin los empleos y esos puntitos que el desarrollo inmobiliario le suma al Producto Interno Bruto (PIB) local y nacional?

¿Qué le pesaría a industrias como la del cemento o el acero? ¿O a la tlapalería de la esquina o la fondita que le vende comida a los trabajadores del sector?

Y ojo, porque habría además que considerar que antes que estos criterios económicos habría que entender que cancelar la construcción significa cancelar el futuro…

Un día sin casas significaría mandar a millones de mexicanos a vivir muy lejos de sus trabajos y escuelas… Muy lejos de sus familias y de los barrios en que nacieron.

Un día sin casas significaría un acelerado incremento en precios de venta y renta de las viviendas, y una aún más acelerada caída en todos los aspectos que definen la calidad de vida.

¿Cómo podría buscar su futuro la ciudad sin generar los espacios que definen su competitividad económica o la oferta de servicios culturales o comerciales?

Hablar siquiera de una burrada como “Moratoria Urbana” es renunciar a la posibilidad de gobernar…

Porque el problema no está en señalar que hay cosas que se hacen mal, sino en no reconocer que esto se trata de algo muy sencillo, la necesidad de apostar por un orden urbano sustentado en un poderoso Estado de Derecho, en que la planeación y regulación definan qué y cómo se debe construir.

Querido Mikel: no caigas en la tentación de tomar propuestas que aunque sabes que son malas, consideres que te pueden abrir espacios para ganar votos.

No hay que equivocarse… Hacen falta muchos inmuebles de todo tipo para atender lo mismo rezagos, que nueva demanda o necesidades de reciclamiento…

El verdadero reto está en asumir objetivos de largo plazo, plasmarlos en un proyecto de ciudad, y traducir ese proyecto en poderosos instrumentos de planeación y regulación, así como en gobiernos que respeten y hagan cumplir la ley.

Casas sí…Gobiernos que renuncien a la obligación de gobernar no.